Una de las preguntas que más preocupan a los pacientes antes de hacerse carillas es:
“¿Las carillas dañan los dientes?”
Y existe una versión todavía más directa que aparece frecuentemente en Google:
“¿Las carillas pudren los dientes?”
La respuesta correcta no es simplemente sí o no.
Una carilla correctamente indicada, diseñada de forma conservadora, adherida bajo un protocolo riguroso y mantenida adecuadamente no provoca que el diente se deteriore por estar cubierto por una carilla.

Pero tampoco podemos decir que todas las carillas sean iguales.
El pronóstico depende muchísimo de:
Cuánto tejido dental sano hemos conservado
Sobre qué superficie estamos adhiriendo
Qué material utilizamos
Qué sistema adhesivo empleamos
Cómo tratamos la superficie de la cerámica o del composite
Si conseguimos aislar correctamente el campo
La precisión de los márgenes
La mordida
La higiene del paciente
Y el mantenimiento durante los años siguientes
Para nosotros, la diferencia entre una odontología estética agresiva y una odontología estética conservadora empieza precisamente aquí:
en cuánto diente natural conseguimos preservar antes de colocar la restauración.
El esmalte es uno de nuestros mayores aliados
Cuando hablamos de carillas, conservar esmalte no es únicamente una cuestión filosófica.
Es una cuestión directamente relacionada con la adhesión.
El esmalte es un tejido altamente mineralizado y constituye un sustrato extraordinariamente favorable para la odontología adhesiva.
La evidencia disponible muestra que las carillas cerámicas adheridas principalmente a esmalte presentan mejores resultados que aquellas en las que existe una exposición importante de dentina. Una revisión reciente encontró un mayor riesgo de fracaso cuando el sustrato presentaba una exposición severa de dentina, reforzando la importancia de conservar esmalte siempre que sea clínicamente posible.
Esto explica una parte esencial de nuestra filosofía en SMITA:
no queremos eliminar esmalte sano si no existe una razón clínica para hacerlo.
Porque no solo estamos preservando tejido biológico.
También estamos preservando uno de los mejores sustratos que tenemos para conseguir una adhesión estable.
Entonces, ¿qué significa realmente “pegar” una carilla al diente?
Una carilla no se coloca utilizando un “pegamento” convencional.
La odontología adhesiva funciona mediante una combinación de procesos micromecánicos y químicos.
Y aquí hay una diferencia importante entre las carillas de composite y las carillas cerámicas.
Aunque ambas se adhieren al diente, el proceso no es exactamente el mismo.
Adhesión del composite: construir directamente sobre el diente

En una carilla de composite directa, no existe una pieza cerámica fabricada fuera de la boca.
El propio composite se construye directamente sobre el diente.
Primero preparamos la superficie dental para crear las condiciones adecuadas de adhesión.
En el esmalte, normalmente utilizamos ácido fosfórico para crear una microestructura superficial extremadamente fina.
No estamos “haciendo agujeros” visibles en el diente.
Estamos creando microporosidades microscópicas.
Después aplicamos el sistema adhesivo.
La resina del adhesivo penetra en esa microestructura y, al fotopolimerizarse, crea una unión micromecánica muy fuerte con el esmalte.
Sobre esa capa adhesiva añadimos después el composite.
Los monómeros de resina del composite y del sistema adhesivo polimerizan formando una interfaz continua.
En términos sencillos:
acondicionamos el esmalte → infiltramos el adhesivo → añadimos composite → polimerizamos todo el sistema.
¿Y qué ocurre cuando tenemos dentina?
La dentina es diferente.
Tiene mayor contenido orgánico y agua y presenta una estructura mucho más compleja que el esmalte.
Por eso la adhesión dentinaria es más técnica y sensible.
Los sistemas adhesivos modernos crean una denominada capa híbrida, donde los componentes de la resina penetran en la estructura dentinaria acondicionada.
Además, algunos adhesivos contienen monómeros funcionales capaces de establecer interacciones químicas con la hidroxiapatita.
Un ejemplo muy conocido es el 10-MDP.

En SMITA utilizamos sistemas adhesivos CLEARFIL de Kuraray. La familia CLEARFIL utiliza química basada en 10-MDP; Kuraray describe este monómero como capaz de establecer una unión química con la hidroxiapatita, además de participar en la adhesión a esmalte y dentina.
Esto puede parecer un detalle extremadamente técnico.
Pero en realidad explica algo muy importante:
la calidad de una carilla no depende solamente de qué composite vemos por fuera.
Depende también de todo lo que ocurre microscópicamente debajo.
El composite que utilizamos también importa

Para nuestras rehabilitaciones estéticas utilizamos composites de alta gama como Filtek Supreme.
La familia Filtek Supreme utiliza nanotecnología y está diseñada para ofrecer propiedades estéticas, diferentes opacidades y una buena retención del pulido, algo especialmente importante en restauraciones anteriores.
Pero incluso un excelente composite no produce automáticamente una excelente carilla.
El resultado depende de:
El diagnóstico
El aislamiento
El adhesivo
La técnica de estratificación
La polimerización
La anatomía
La mordida
El acabado
Y el pulido
En SMITA trabajamos el composite por capas cuando queremos reproducir diferentes propiedades ópticas del diente, algo que también forma parte de nuestro protocolo de rehabilitación estética mínimamente invasiva.
¿Por qué el composite necesita más mantenimiento?

Aquí encontramos una de las principales diferencias respecto a la cerámica.
El composite es una resina.
Con los años puede experimentar:
Desgaste superficial
Pérdida progresiva de brillo
Cambios de textura
Pigmentación
Pequeños defectos marginales
Desgaste de bordes
Cambios en la transición entre composite y diente
Una revisión sistemática específica sobre carillas de composite encontró que las complicaciones más frecuentes incluían rugosidad superficial, diferencias de color y pigmentación marginal.
Esto no significa necesariamente que la carilla haya “fracasado”.
Una de las grandes ventajas del composite es precisamente que podemos:
Pulir
Retocar
Añadir material
Reparar una pequeña fractura
Modificar una forma
Renovar determinadas zonas sin reemplazar toda la restauración
Por eso en SMITA recomendamos mantenimiento y pulido periódico, habitualmente anual, en los tratamientos de composite.
No existe un año exacto en el que una carilla de composite “caduque”.
En algunos pacientes puede mantenerse durante muchos años con pequeños mantenimientos.
En otros puede necesitar retoques o reparaciones antes.
Y después de varios años puede llegar un momento en el que sea más lógico renovar parte o toda la restauración.
La literatura sobre restauraciones anteriores de composite confirma precisamente esta característica: pueden tener una buena supervivencia, pero a largo plazo es razonable esperar monitorización, reparaciones o eventualmente recambio.
Adhesión de las carillas cerámicas: una interfaz diferente
Una carilla cerámica funciona de otra manera.
La restauración se fabrica primero fuera de la boca.
Puede ser, por ejemplo:
Porcelana feldespática
Disilicato de litio IPS e.max
Después debemos unir dos superficies distintas:
cerámica + diente.
Y cada una necesita un tratamiento específico.

Primero tratamos la superficie interna de la cerámica
Las cerámicas vítreas como la feldespática y el disilicato de litio tienen una fase vítrea que podemos acondicionar.
Habitualmente se utiliza un protocolo específico que incluye tratamiento ácido de la superficie interna y posteriormente un agente silano.
El acondicionamiento crea una microestructura retentiva microscópica.
Después entra el silano.
El silano funciona como una especie de puente molecular.
Una parte de la molécula interacciona con la superficie rica en sílice de la cerámica.
La otra puede participar en la polimerización con la resina del cemento.
Así conseguimos conectar químicamente:
cerámica → silano → cemento de resina.
Y por el otro lado tenemos el diente
El diente también recibe su protocolo adhesivo.
Cuando conseguimos mantener la preparación principalmente en esmalte, tenemos unas condiciones especialmente favorables para la adhesión.
Después utilizamos un cemento de resina específico para unir la carilla al diente.
En SMITA utilizamos materiales de cementación de alta calidad como Variolink Esthetic de Ivoclar para determinados tratamientos cerámicos.
Variolink Esthetic está específicamente indicado para cementación adhesiva de restauraciones como carillas de cerámica vítrea y disilicato de litio, y dispone de versiones fotopolimerizables diseñadas para restauraciones finas y translúcidas.
Así tenemos otra cadena adhesiva:
cerámica acondicionada → silano → cemento resinoso → adhesivo → esmalte/dentina.
Cada eslabón importa.

Por eso una carilla cerámica no está simplemente “pegada”
Este concepto cambia mucho la manera de entender una carilla.
Una carilla cerámica extremadamente fina puede parecer frágil cuando la sostenemos antes de cementarla.
Pero una vez correctamente adherida al esmalte, forma con el diente un complejo mecánico mucho más resistente.
La literatura clásica y actual sobre carillas cerámicas lleva años mostrando buenos resultados cuando se preserva esmalte y se ejecutan correctamente los protocolos adhesivos.
Por eso, conceptualmente, en determinados casos nos gusta pensar en una carilla cerámica como un laminado adhesivo del diente.
No sustituye al diente.
No convierte el diente en algo artificial completamente nuevo.
Añade una capa cerámica muy fina que queda íntimamente integrada mediante adhesión.
Pero para que este concepto funcione bien necesitamos algo fundamental:
no haber destruido innecesariamente el sustrato sobre el que queremos adherir.
Por qué no somos partidarios del tallado agresivo para “alinear” dientes

Aquí entramos probablemente en uno de los puntos que más diferencia nuestra filosofía.
Imaginemos unos dientes completamente sanos pero apiñados.
Un incisivo está hacia delante.
Otro está rotado.
Otro está ligeramente hacia dentro.
Una opción sería intentar crear una alineación visual únicamente mediante carillas.
Pero si para conseguirlo necesitamos eliminar una gran cantidad de esmalte sano, desde nuestra perspectiva el coste biológico puede ser demasiado alto.
En estos casos nos hacemos una pregunta:
¿Podemos mover primero el diente y conservar su estructura?
Por eso utilizamos ortodoncia —frecuentemente Invisalign— dentro de muchos tratamientos de diseño de sonrisa.
Movemos el diente hacia una posición más favorable.
Y después, si todavía necesitamos una restauración, podemos realizarla de manera mucho más aditiva y conservadora.
La evidencia sobre carillas confirma precisamente por qué esto importa: las restauraciones adheridas predominantemente a esmalte presentan un pronóstico adhesivo mejor que aquellas en las que la preparación expone una gran cantidad de dentina.
Para nosotros, eliminar esmalte sano simplemente para camuflar una posición dental que podemos corregir ortodóncicamente sí puede representar una intervención innecesariamente agresiva.
Aislamiento: uno de los detalles que el paciente nunca ve
Existe otro factor que cambia muchísimo la calidad de un tratamiento adhesivo.
El aislamiento.
Cuando estamos adheriendo una carilla o una restauración de composite, queremos controlar:
Saliva
Sangre
Fluido gingival
Humedad
Lengua
Tejidos blandos
En muchas situaciones utilizamos dique de goma o técnicas de aislamiento absoluto.

Desde fuera puede parecer simplemente una lámina alrededor de los dientes.
Desde el punto de vista adhesivo, es mucho más importante.
La contaminación de la superficie durante determinados momentos del procedimiento puede reducir la calidad de la unión. Estudios clínicos han mostrado que el aislamiento con dique de goma puede aumentar la fuerza de adhesión al esmalte, y revisiones recientes confirman la importancia del control de contaminación en odontología adhesiva.
Incluso la contaminación con sangre puede perjudicar la fuerza adhesiva a dentina y no siempre podemos recuperar completamente las condiciones originales simplemente limpiando después.
Por eso para nosotros:
aislar no es un detalle opcional del procedimiento.
Forma parte de la calidad del tratamiento.
Entonces, ¿puede despegarse una carilla?
Sí.
Ninguna restauración dental tiene riesgo cero.
Una carilla puede presentar complicaciones como:
Descementado
Fractura
Chipping
Pigmentación marginal
Problemas periodontales
Caries secundaria
Pero debemos poner estos riesgos en contexto.
Una revisión sistemática que analizó aproximadamente 6.500 carillas cerámicas estimó una supervivencia acumulada cercana al 95,5 % a 10 años. El descementado y la caries secundaria fueron complicaciones relativamente poco frecuentes dentro de los estudios analizados.
Una revisión más reciente también encontró supervivencias a largo plazo elevadas tanto para feldespática como para disilicato de litio.
Esto no significa:
“Una carilla dura 10 años.”
Ni:
“Una carilla durará 20 años.”
Significa que las carillas cerámicas correctamente indicadas y ejecutadas pueden tener una supervivencia clínica muy alta a largo plazo.
Hay carillas que funcionan durante mucho más de diez años.
Pero no debemos prometer una fecha exacta a un paciente individual.
¿La cerámica necesita mantenimiento?
Sí.
Pero el tipo de mantenimiento es diferente al del composite.
La cerámica presenta una excelente estabilidad de color y superficie y es mucho menos propensa que el composite a perder brillo, pigmentarse o necesitar repulidos frecuentes.
Por eso normalmente no necesitamos realizar cada año el mismo tipo de mantenimiento estético que realizamos en una carilla de composite.
Pero esto no significa que podamos olvidarnos de ella.
Debemos controlar:
Los márgenes
La encía
La mordida
La adhesión
El cemento
Los contactos
El estado periodontal
La higiene
Y los tejidos alrededor de la restauración.
Una carilla puede seguir estando perfectamente bonita mientras el tejido alrededor empieza a presentar un problema.
Y este punto nos parece fundamental.
La carilla puede estar allí dentro de 15 o 20 años. ¿Y la encía?

Esta es una pregunta que hacemos mucho cuando hablamos de longevidad.
Podemos realizar una restauración extraordinariamente precisa.
Podemos utilizar una excelente cerámica.
Podemos realizar una adhesión impecable.
Pero la encía sigue siendo un tejido vivo.
Si durante años existe acumulación de placa alrededor de los márgenes, la encía puede inflamarse.
Puede sangrar.
Puede aparecer pérdida de soporte periodontal.
Puede producirse recesión.
Y entonces la estética de una carilla técnicamente perfecta puede cambiar porque el tejido que la rodea ha cambiado.
Por eso la longevidad de una sonrisa no depende solamente de la longevidad de la porcelana.
Depende de la longevidad de:
El diente
La encía
El hueso
La mordida
Y los hábitos del paciente
Una revisión sistemática de 2024 encontró que las carillas pueden coexistir con una buena salud periodontal cuando la preparación, cementación y mantenimiento son adecuados, aunque los resultados dependen de múltiples factores y los estudios son heterogéneos.
La higiene alrededor de las carillas debe ser impecable
Una persona con carillas necesita mantener:
Cepillado meticuloso
Limpieza interdental diaria
Higienes profesionales regulares
Revisiones periodontales
Control de sangrado
Control de placa
Mantenimiento individualizado
No porque las carillas “atraigan” automáticamente bacterias.
Sino porque seguimos teniendo una unión entre:
Diente
Restauración
Encía
Y esa zona debe mantenerse limpia.
También debemos eliminar perfectamente los excesos de cemento durante la cementación. Un exceso de resina alrededor del margen puede dificultar la higiene y favorecer problemas biológicos.
¿Puede aparecer caries debajo de una carilla?
Sí, es posible.
Pero la carilla no “crea” la caries por sí misma.
Para que aparezca caries necesitamos factores biológicos relacionados con biofilm, dieta, susceptibilidad, higiene y tiempo.
El riesgo puede aumentar cuando existe:
Mala adaptación marginal
Filtración
Adhesión comprometida
Exceso de cemento
Márgenes difíciles de limpiar
Higiene deficiente
Alta actividad de caries
Por eso cuando escuchamos:
“He visto dientes podridos debajo de unas carillas”
la pregunta clínica debería ser:
¿qué ocurrió en esa interfaz durante esos años?
No simplemente:
“¿La porcelana dañó el diente?”
Una buena adaptación marginal es fundamental precisamente porque los defectos en esa zona pueden favorecer acumulación de placa, microfiltración, inflamación y caries.
Los materiales importan, pero el protocolo importa todavía más

En SMITA utilizamos materiales de alta gama porque queremos trabajar con sistemas adhesivos y restauradores en los que confiamos.
Entre ellos:
Filtek Supreme para determinadas restauraciones de composite
CLEARFIL de Kuraray para adhesión
IPS e.max para determinados tratamientos cerámicos
Variolink Esthetic de Ivoclar para cementación adhesiva cuando está indicado
Pero utilizar materiales premium no garantiza por sí solo un buen tratamiento.
Un excelente adhesivo utilizado sobre una superficie contaminada puede fracasar.
Una excelente cerámica sobre un diente excesivamente tallado no recupera el esmalte que hemos eliminado.
Un composite extraordinario mal pulido puede retener más pigmentación.
Y una carilla perfectamente cementada con un exceso de cemento subgingival puede irritar los tejidos.
Por eso no consideramos la calidad como una marca concreta.
La calidad es:
diagnóstico + diseño + conservación de tejido + aislamiento + protocolo adhesivo + materiales + ejecución + mantenimiento.
Todo tiene que funcionar conjuntamente.
Composite o cerámica: ¿qué es más seguro para el diente?
No existe una respuesta universal.
El composite tiene una ventaja enorme:
Puede ser completamente aditivo.
En muchos casos podemos cambiar forma y proporciones sin eliminar prácticamente tejido sano.
Además, podemos reparar y modificar fácilmente.
La contrapartida es que requiere más mantenimiento y su superficie y márgenes pueden cambiar estéticamente con el tiempo.
La cerámica tiene otra ventaja:
Su estabilidad óptica y superficial a largo plazo es extraordinaria.
Cuando podemos realizar una preparación mínima o incluso no-prep, mantener esmalte y adherir correctamente una cerámica de alta calidad, podemos conseguir un complejo restaurador extremadamente estable.
La contrapartida es que una carilla cerámica es una restauración indirecta y, si hemos preparado el diente, no debemos presentarla como un tratamiento completamente reversible.
Por eso la pregunta no debería ser:
“¿Composite o porcelana: cuál es mejor?”
Debería ser:
“¿Cuál consigue el resultado que necesito preservando mejor mi diente?”
Entonces, ¿las carillas dañan los dientes?
Nuestra respuesta sería:
No necesariamente.
Una carilla correctamente indicada puede ser uno de los tratamientos más conservadores de la odontología restauradora.
Especialmente cuando:
Preservamos esmalte
Trabajamos de manera aditiva cuando es posible
Movemos primero los dientes si su posición nos obligaría a tallar demasiado
Utilizamos protocolos adhesivos estrictos
Aislamos correctamente
Utilizamos materiales de calidad
Diseñamos márgenes precisos y fáciles de mantener
Controlamos la mordida
Y el paciente mantiene una higiene excelente
Pero una carilla sí puede convertirse en un tratamiento biológicamente agresivo si para colocarla eliminamos una cantidad innecesaria de tejido sano.
Para nosotros esa diferencia es fundamental.
Nuestra filosofía en SMITA: pensar en el diente dentro de 20 años

Cuando diseñamos una sonrisa no pensamos solamente:
“¿Cómo va a quedar el día que terminemos?”
También intentamos pensar:
¿Qué esmalte quedará?
¿Dónde estarán los márgenes?
¿Cómo podrá limpiarlos el paciente?
¿Cómo estará la encía?
¿Qué ocurrirá si dentro de unos años necesitamos reparar algo?
¿Podemos mover el diente antes y tallarlo menos?
¿Podemos añadir en vez de eliminar?
¿Podemos tratar cuatro dientes en lugar de diez?
¿Podemos conservar completamente alguno?
Eso es lo que entendemos por odontología estética conservadora.
No significa rechazar las carillas.
Significa utilizarlas cuando están indicadas y hacerlas de la manera más respetuosa posible con el tejido natural.
Una carilla puede cambiar muchísimo una sonrisa.
Pero para nosotros el éxito real es conseguir ese cambio sin sacrificar innecesariamente el diente que existe debajo.
Preguntas frecuentes
¿Las carillas pudren los dientes?
No. Una carilla no produce caries por sí misma. Sin embargo, un diente con una restauración sigue pudiendo desarrollar caries si existe acumulación de biofilm, mala higiene, filtración marginal u otros factores de riesgo.
¿Puede entrar comida o bacterias debajo de una carilla?
Una carilla correctamente adherida no debería dejar un espacio abierto debajo. La adaptación marginal y la adhesión son fundamentales. Si la interfaz se deteriora o existe un defecto marginal, el riesgo de filtración y caries puede aumentar.
¿Es mejor adherir una carilla al esmalte o a la dentina?
Siempre que sea clínicamente posible, conservar esmalte es especialmente favorable. La evidencia muestra mejores resultados de las carillas cerámicas cuando la adhesión se realiza principalmente sobre esmalte.
¿Hay que limar los dientes para poner carillas?
No siempre. Muchos tratamientos de composite pueden ser completamente aditivos y determinados casos cerámicos pueden realizarse con preparación mínima o no-prep. Sin embargo, otros casos sí necesitan preparación para obtener una anatomía, volumen y margen correctos.
¿Por qué no recomendáis tallar mucho los dientes apiñados?
Porque si el principal problema es la posición del diente, muchas veces podemos corregir primero esa posición mediante ortodoncia y realizar después un tratamiento restaurador mucho más conservador.
¿Qué diferencia hay entre la adhesión del composite y la de la cerámica?
El composite se construye directamente sobre el diente y se une mediante el sistema adhesivo. En una carilla cerámica, debemos adherir una restauración ya fabricada: tratamos tanto la superficie de la cerámica como la superficie dental y las unimos mediante un cemento de resina.
¿Las carillas de composite necesitan mantenimiento?
Sí. Pueden necesitar pulido, corrección de pequeños márgenes, retoques o reparaciones con los años. En SMITA recomendamos mantenimiento periódico y habitualmente un pulido anual en restauraciones estéticas de composite.
¿Las carillas de cerámica también necesitan mantenimiento?
Sí, aunque normalmente requieren menos mantenimiento estético de superficie que el composite. Debemos seguir controlando márgenes, encías, mordida, higiene y salud periodontal.
¿Cuánto duran las carillas de cerámica?
No existe una duración exacta para todos los pacientes. Estudios sistemáticos muestran tasas de supervivencia alrededor del 95 % a diez años para carillas cerámicas correctamente indicadas, aunque el resultado depende del material, adhesión, esmalte disponible, mordida, higiene y otros factores.
¿Por qué es tan importante el dique de goma?
Porque los procedimientos adhesivos son sensibles a la contaminación. El aislamiento ayuda a controlar saliva, sangre y humedad y mejora las condiciones en las que realizamos la adhesión.
¿Qué es más importante: el material o el dentista?
Ambos importan, pero un material excelente no compensa un mal diagnóstico o un protocolo incorrecto. El resultado depende de la combinación entre planificación, conservación de tejido, aislamiento, adhesión, material, técnica y mantenimiento.
Más sobre el equipo de SMITA:
Reserva tu visita en SMITA: